3. Objetivos: Aplicaciones
La Biotecnología incluye "cualquier técnica
que utilice organismos vivos o parte de los organismos para fabricar
o modificar productos, mejorar plantas o animales o desarrollar
microorganismos para usos específicos" (Rodríguez-Villanueva,
1986).
La potencialidad de la biotecnología estriba en producir
cantidades ilimitadas de:
-
Substancias de las que nunca se había dispuesto con
anterioridad
-
Productos que se obtenían en pequeñas cantidades
-
Abaratamiento de los costes de producción
-
Mayor seguridad en los productos obtenidos
-
Nuevas materias primas, más abundantes y menos caras
Dentro de este contexto general, la Biotecnología ha incorporado
la transgénesis animal con los fines que se indican a continuación:
-
Mejora de caracteres productivos
-
Resistencia a enfermedades
-
Modelos animales de enfermedades humanas (por ejemplo, ratones
knockout)
-
Animales transgénicos como biorreactores para la síntesis
de proteínas de alto valor (proteínas terapéuticas):
Las "granjas farmacéuticas" o "granjas
moleculares"
-
Donación de órganos: Xenotransplantes
De todos ellos, en lo que sigue se hará referencia únicamente
a los dos últimos.
3.1. Las granjas farmacéuticas
La Biotecnología ha aplicado estas técnicas experimentales
de transgénesis y ya hoy se están estableciendo
las primeras granjas farmacéuticas en las que se crían
ovejas, cabras, vacas o cerdos transgénicos que producen
en su leche proteínas terapéuticas humanas (ver
Velander et al., 1997).
La manipulación genética de un mamífero
doméstico transgénico consiste, en primer lugar,
en preparar el fragmento de ADN que contiene el gen humano, uniéndolo
a otro fragmento de ADN correspondiente a un elemento regulador
(promotor) procedente de un gen que promueve la síntesis
de una proteína de la leche (por ejemplo, la b -lactoglobulina,
la caseína, etc.). De esta manera se asegura que el gen
humano sólo se expresará en las células de
las glándulas mamarias del animal transgénico (oveja,
cabra, vaca, cerdo) obtenido tras la inyección del ADN
manipulado en el pronúcleo masculino de un cigoto producido
por fecundación in vitro. Sin embargo, actualmente, la
utilización de la técnica de clonación por
transferencia de núcleos de células genéticamente
modificadas resulta más ventajosa. Con esta última
técnica, los investigadores del Roslin Institute de Edinburgo
obtuvieron por vez primera en 1997 ovejas transgénicas
procedentes de núcleos de fibroblastos fetales a los que
se les había introducido el gen humano que codifica para
el factor IX de coagulación de la sangre (Schnieke et al.,
1997). Los resultados de estos autores demostraron además
que la utilización de la técnica de clonación
de los núcleos modificados genéticamente es mucho
más eficaz que la técnica original de microinyección
de ADN en los pronúcleos de los cigotos.
Posteriormente, con estas técnicas se ha conseguido que
la leche de las hembras transgénicas contenga también
otras proteínas terapéuticas humanas (a -1-antitripsina,
proteína C, factor VIII de coagulación, antitrombina
III, etc.) que pueden luego ser fácilmente separadas de
las restantes proteínas propias del animal. Además
es importante señalar que el animal transgénico
no se ve perjudicado en su desarrollo porque el gen humano sólo
se expresa en las células de las glándulas mamarias
debido al regulador específico al que se le ha asociado
y, por tanto, en las restantes células del animal no se
sintetiza la proteína humana al estar silenciado el gen
humano. En consecuencia, el animal doméstico ha sido convertido
en un gran biorreactor sin perjuicio aparente para él.
Las primeras granjas farmacéuticas fueron establecidas
por compañías biotecnológicas como Pharmaceutical
Proteins Ltd (PPL) en Escocia (1500 ovejas), Genzyme Transgenics
en Estados Unidos (1000 cabras), Gene Pharming Europe en Holanda
(vacas), etc. Otros grupos de investigación son partidarios
de la utilización de las granjas de cerdos transgénicos
dado su corto tiempo de gestación (cuatro meses), el intervalo
generacional (un año) y el mayor tamaño de las camadas
(10 a 12 lechones), teniendo en cuenta además que una cerda
lactante produce unos 300 litros de leche al año.
Las cifras económicas demuestran la importancia futura
de las granjas farmacéuticas : el mercado de proteínas
terapéuticas, que actualmente se obtienen principalmente
mediante fermentación o cultivo celulares, se estima en
unos 7.600 millones de dólares anuales y se calcula que
podrá llegar a ser de 18.500 millones de dólares
el año 2000 (ver Postel-Vinay y Millet, 1997 para una versión
divulgadora de los experimentos de clonación y de animales
transgénicos).
Las cifras expresadas parecerían justificar las enormes
inversiones que es necesario hacer para obtener animales transgénicos,
tal como se indica en el cuadro adjunto:
PRODUCCIÓN DE MAMÍFEROS TRANSGÉNICOS
EN DIFERENTES ESPECIES
|
Especie
|
Animales transgénicos producidos
|
Meses para obtener la F2
|
Coste en $ estimado de cada animal transgénico
|
Proteína producida en la leche (por
lactación)
|
|
% descendencia
|
% embriones inyectados y transferidos
|
|
Ratón
|
17,3
|
2,6
|
7,5
|
121 $
|
1 g
|
|
Conejo
|
12,8
|
1,5
|
17
|
|
1 Kg
|
|
Porcino
|
9,2
|
0,9
|
38
|
25.000 $
|
|
|
Ovino
|
8,3
|
0,9
|
52
|
60.000 $
|
100 Kg
|
|
Bovino
|
3,6
|
0,7
|
100
|
546.000 $
|
1.000 Kg
|
|
Fuente: A. Sánchez Bonastre, 1999
|
De la última columna del cuadro anterior se deduce el
valor económico de los rebaños de animales transgénicos.
Indicaremos a continuación algunas realizaciones prácticas:
Ovejas transgénicas
Los pacientes de enfisema hereditario necesitan ingerir grandes
dosis de a -1-antitripsina para suplir su deficiencia en plasma,
donde la concentración es de 2 mg/ml. Pues bien, en el
Roslin Institute de Edinburgo, en colaboración con la empresa
PPL, se han obtenido por diversos procedimientos ovejas transgénicas
portadoras del gen humano que codifica para la a -1-antitripsina
(unido al promotor de la b -lactoglobulina para que se exprese
exclusivamente en las células de la glándula mamaria.
Así, el grupo que dirige el Dr. Ian Wilmut microinyectaron
549 cigotos con el ADN del gen humano unido al promotor del gen
de la b -lactoglobulina de oveja, obteniendo 113 individuos
de los que cinco (un cordero y cuatro ovejas) eran transgénicos.
Las ovejas producían más de 1 mg/ml de a -1-antitripsina
en la leche e, incluso, una de ellas, que presentaba un mayor
número de copias del transgén integradas en el genoma,
llegó a producir hasta 63 mg/ml durante la primera semana,
pero luego se estabilizó en 35 mg/ml (Wright et al., 1991).
El mismo grupo de investigación ha obtenido también
ovejas transgénicas portadoras del gen humano que codifica
para el factor IX de coagulación de la sangre (antihemofílico),
primero mediante la técnica de microinyección en
el pronúcleo del cigoto del correspondiente gen humano
(ADNc) unido al promotor del gen de la b -lactoglobulina de
la oveja (Clark et al., 1989) y más tarde mediante la técnica
de clonación: transferencia de núcleos de fibroblastos
fetales genéticamente modificados (Schnieke et al., 1997).
Cabras transgénicas
Las cabras también pueden constituir unos buenos biorreactores
de proteínas humanas puesto que producen 4 litros/día
de leche y sus períodos de gestación y de desarrollo
son cortos (5 y 8 meses, respectivamente). Así, Ebert et
al. (1991) obtuvieron cabras transgénicas portadoras del
gen humano que codifica para el activador tisular de plasminógeno
(AtPH) que, al estar unido al promotor del gen de la b -caseína
de la cabra, producía hasta 2-3 mg/ml de AtPH en la leche
del animal. La proteína podía ser aislada con una
pureza del 98% y una actividad específica de 610.000 U/mg
(Denman et al., 1991) (Ver figura 1).
Vacas transgénicas
La gran producción lechera de las vacas (10.000 litros/año,
35 g proteína/litro de leche) las convierte en poderosos
biorreactores de proteínas humanas. En 1991, tres grupos
de investigación de Holanda (la Universidad de Leiden,
la empresa Gene Pharming Europe y el Instituto de Producción
Animal de Zeist) obtuvieron vacas transgénicas portadoras
del gen humano de la lactoferrina que se sintetizaba en la leche
del animal por estar unido al promotor de la a -S1-caseína
bovina. Así, Krimpenfort et al. (1991) inyectaron 1.154
pronúcleos de otros tantos cigotos obtenidos por fecundación
in vitro, de los cuales sobrevivieron 981. A los 9 días
transfirieron 129 embriones a vacas estimuladas hormonalmente
(pseudopreñez), quedando 21 de ellas preñadas y
sólo 16 llevaron a término la gestación.
Se obtuvo un macho y una hembra (que era un mosaico). El macho
dio positivo para la presencia del gen humano en todos los tejidos
analizados (placenta, oreja y sangre), estimándose que
era portador de 5 a 10 copias del gen humano.
Más tarde, otro grupo de investigación (Cibelli
et al., 1998) obtuvo tres terneros clónicos transgénicos
que llevaban el trasgén híbrido b -gal-neo que
se expresaba con un promotor muy potente del citomegalovirus.
En el caso de las vacas, otros objetivos pueden ser la aplicación
de la técnica conocida como "modelo de la glándula
mamaria" para reducir la lactosa (para los casos de intolerancia)
o fabricar "in vivo" leche maternizada, suprimiendo
mediante la técnica de "knockout" del gen de
la b -lactoglobulina de la leche de vaca para imitar a la
leche humana que no la tiene.
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