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Aunque nacido en Palencia en 1961, Gonzalo
Calcedo Juanes reside en Santander. Quizás
no sea un escritor suficientemente conocido,
a pesar de su impecable trayectoria literaria.
Ha publicado seis libros de relatos y una
novela corta y su nombre está asociado
de manera indisoluble al relato. Calcedo
es de los pocos escritores –una prestigiosa
excepción- que ha elegido el relato
como género literario, sabiendo que
esta opción le haya podido restar
lectores y difusión. El cuento es
un género que tiene en España
prestigio literario, pero no comercial,
y por eso las editoriales, salvo honrosas
excepciones, apenas prestan atención
a los autores de cuentos, a no ser que sean
novelistas conocidos. Por eso merece la
pena destacar en estas breves líneas
a dos editoriales, Páginas de Espuma
y Menoscuarto, dedicadas exclusivamente
al relato corto y donde Calcedo ha publicado
varios libros de relatos.
Calcedo suele frecuentar los numerosos premios
literarios dedicados al relato. Ha obtenido
en dos ocasiones el Premio NH y ha ganado
los premios Alfonso Grosso, José
Hierro, Nuevos Narradores, etc. Hasta la
fecha, ha publicado seis libros de relatos
y una novela corta, La pesca con mosca
(2003). Los títulos de sus libros
son: Esperando al enemigo (1996),
Otras geografías (1998),
Liturgia de los ahogados (1998),
La madurez de las nubes (1999),
Apuntes del natural (2002) y
La carga de la caballería ligera
(2005).
En su concepción del relato Calcedo
se inspira en la mejor tradición
de la cuentística norteamericana,
que llega hasta Raymond Carver y John Cheever.
Suele inspirarse en la realidad que le rodea,
donde encuentra a un tipo de personajes
que son habituales en sus narraciones: seres
escépticos, poco dados al espectáculo,
que soportan como pueden sus frustraciones
existenciales. Las historias de Calcedo,
como “El cazador de moscas”,
suelen dejar un fondo de tristeza, pues
sus personajes, a pesar de sus buenas intenciones,
son víctimas de la incomprensión
y la incomunicación. Calcedo aborda
estas tramas con una mirada piadosa, sin
grandes tragedias, prefiriendo un minimalismo
emocional que se traslada también
al estilo y al ambiente.
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de Educación y Ciencia
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