UN CUENTO SOBRE LA INTOLERANCIA Y LA VIOLENCIA

     Incluimos a continuación las dos versiones (para niños y pre-adolescentes) de un cuento elaborado a partir de investigaciones anteriores sobre la intolerancia y la violencia. La versión utilizada en los primeros cursos de escolaridad fue creada para una investigación financiada por el Centro de Investigación y Documentación Educativa, publicada en: Díaz-Aguado, M.J. y Baraja, A. (1993) "Interacción educativa y desventaja socio-cultural: un modelo de intervención para favorecer la adaptación escolar en contextos inter-étnicos" Madrid, CIDE. El resto de los materiales que a continuación se presentan se han podido desarrollar y aplicar gracias a un contrato de investigación entre la Universidad Complutense y el Ministerio de Educación y Ciencia. Y forman parte de los Programas para el Desarrollo de la Tolerancia, publicados en cuatro volúmenes (Teoría, Manual de Intervención, Investigación e Instrumentos de Evaluación) y un vídeo por el M.E.C. (1992), publicación que suele identificarse coloquialmente como La Caja Verde.

     Una de las principales diferencias entre la versión de niños (de 6 a 9 años) y la de preadolescentes (de 10 a 12 años), es que en ésta se han omitido los guiones de la dramatización de papeles, para que sean los propios alumnos y alumnas quienes los escriban antes de pasar a representarlos, para favorecer así su asimilación.

 

"¿Quieres conocer a los Blues?"

Escrito por: Ana Baraja Miguel y Mª José Díaz-Aguado

     Hace ya mucho tiempo, en un lejano planeta llamado Tun vivía un grupo de hombres azules llamados "Blues".
     En Tun no había tierra, sino una especie de polvo muy fino de color azul llamado tuni. Tampoco tenían agua. Limpiaban su cuerpo con el tuni y se volvían azules.
Musi y Ramix eran dos hermanos de siete y ocho años. Vivían con sus padres y abuelos en una casa de madera con ruedas que se movía cuando viajaban.
     El abuelo era un hombre muy sabio, porque había vivido ya muchos años y conocía muchas cosas. Por eso, siempre le pedían su opinión.
     En este planeta no existía escuela. Los niños blues más pequeños pasaban mucho tiempo jugando. Conocían muchos juegos, pero lo que más les gustaba era pasear por el bosque. Allí el abuelo les enseñaba a distinguir los frutos y los animales, a conocer a los pájaros por su canto y cómo saber si iba a hacer mal o buen tiempo por la forma de las nubes.


     Cuando llegaba la noche, todos los blues se juntaban alrededor de un gran fuego. Cantaban y bailaban al son de las palmas. Los más ancianos y sabios enseñaban a los niños a interpretar las estrellas y los sueños. Eran así muy, muy felices.
     Una noche, cuando estaban reunidos alrededor del fuego, apareció un anciano genio de barba muy blanca.
     El sabio GENIO les dijo: Tun se va a destruir dentro de unos momentos y se convertirá en una gran bola de fuego. ¡Agarraros pronto a mí y os llevaré a otro planeta!
     Rápidamente los blues se agarraron del enorme genio formando una gran cadena. Volaron por el espacio azul. Vieron cómo su planeta se convertía en una intensa luz que iluminaba el espacio. Viajaron durante toda la noche hasta que llegaron a un extraño y hermoso planeta.


     Los blues estaban maravillados. Nunca habían viajado tanto ni tan rápido. Aterrizaron y...

     MUSI: ¡Cáspita! en este país el tuni es de otro color.
     GENIO: No es tuni, sino tierra. Todo el planeta está lleno de tierra. Por eso los hombres que viven aquí llaman a su planeta "Tierra".
     RAMIX: (con voz triste): Mirad ¡Cuántas lágrimas juntas en el suelo! ¿Quién puede haber llorado tanto?
     GENIO: No son lágrimas, es un charco de "agua". Los hombres de aquí utilizan el agua para limpiar su cuerpo, para beber y para otras muchas cosas.
     El anciano genio, antes de irse, hizo aparecer nuevas casas de madera con ruedas para que los blues pudieran viajar por toda la tierra.
     GENIO: Yo me tengo que ir. Dentro de un tiempo volveré para ver si sois felices en este planeta.

 


     Los blues pasaron algún tiempo viajando y conociendo la Tierra. Nunca habían visto los lagos ni las enormes montañas que se perdían en el cielo.
     Una noche en la que todo parecía estar en calma, Ramix se levantó precipitada y despertó a su abuelo:
     RAMIX: ¡Abuelo! ¿tú crees que en la tierra habrá otros blues?.
     ABUELO: No lo sé, querida niña. Pero, ¿por qué me despiertas a estas horas de la noche?
     RAMIX: Estaba soñando con niños blues de la tierra. Jugaba con ellos y nos divertíamos mucho.
     ABUELO: ¿Y cómo eran esos niños de tu sueño?

     RAMIX: Pues... en mi sueño era de noche y no podía verlos bien. Pero creo que eran igual que nosotros.
     Al día siguiente, atravesaron un pequeño bosque. Al salir, vieron algo inesperado.
     RAMIX: Mirad allí. Hay otros hombres como nosotros, ¡pero no son azules! ¡Son del color de la tierra.!
     Pronto los hombres de la tierra vieron a los blues:
     HOMBRES DE LA TIERRA (sorprendidos): ¡Hombres azules. ¿Será cierto que existen hombres en otros planetas?
     Cuando los hombres conocieron de donde venían los blues, les acogieron muy bien y les ofrecieron regalos.
     Pasaron un tiempo viajando en sus casas de madera conociendo a los hombres de la tierra.
     Pero, un día el Rey de la Tierra llamó al más anciano y sabio de los blues y le dijo:

     REY: Si queréis vivir aquí no podéis viajar y vuestros niños tienen que ir a la escuela.
     SABIO BLUE: ¿Por qué queréis que los niños vayan a la escuela?. A los blues nos gusta viajar y conocer la naturaleza. Nuestros niños aprenden de los mayores y jugando con los demás niños.
     REY: Los niños tienen que ir a la escuela para aprender a leer y escribir y otras muchas cosas.


     El anciano contó a los otros blues lo que el Rey de la Tierra le había dicho. Entonces los blues quitaron las ruedas de sus casas y no viajaron más.

     En casa de Musi y Ramix:
     MADRE: Hijos, debéis ir a la escuela, pues dicen que es muy importante aprender a leer y escribir.
     PADRE: Cuando hayáis aprendido, nos podréis enseñar a nosotros.

     Así Musi, y Ramix fueron por primera vez a la escuela. Al entrar, todos los niños se rieron de ellos.
     NIÑOS DE LA ESCUELA: ¡Son azules, son azules!
     MUSI (extrañado): ¿Por qué os reís? Venimos a aprender a leer y a escribir. Nos han dicho que es muy importante para vivir en la tierra. Nosotros, a cambio, podemos enseñaros nuestros juegos, nuestras canciones, nuestros bailes y cómo interpretar la naturaleza, los sueños y las estrellas.
     PERICO: Vosotros no sabéis hacer nada de eso. Sois unos mentirosos. Nadie puede hacer esas cosas que decís.
     MUSI: ¡No mentimos! Todo es verdad. Queremos ser vuestros amigos.
     La profesora puso orden en clase y empezó a enseñar las letras a los niños blues.      Algunos niños de la clase se burlaban de ellos porque no sabían leer ni escribir nada.


     Al salir al recreo, Musi y Ramix se fueron con los niños de su clase. Entonces, Perico, les dijo:
     PERICO: No podéis jugar con nosotros porque sois azules. Sólo queremos jugar con niños de nuestro mismo color.
     MUSI: ¿Y qué importa el color de la piel?. Si hubierais nacido en nuestro planeta seríais azules como nosotros. A los blues nos gusta ser azules. Nuestros padres y abuelos son azules y queremos ser como ellos. El color de la piel no debe importar para que seamos amigos.
     PERICO: A mí sí me importa. Mis padres no quieren que vaya con vosotros porque no sabéis nada, porque sois de color azul y los niños azules sois unos pegones.
     RAMIX: ¡Sí que sabemos!. No sabemos ni leer ni escribir todavía, pero sabemos hacer otras muchas cosas. ¡Y no somos unos pegones!
     NIÑOS DE LA CLASE: ¡Pegones, pegones!

     Perico no quería estar con los niños blues y se fue. Los otros niños le siguieron. Perico era el jefe de la clase y siempre hacían lo que él quería.

     De pronto, un niño pequeño jugando empujó a Perico sin querer. Ninguno de los niños de la clase vio quién había sido. Perico creyó que había sido Musi y le empujó fuertemente tirándole al suelo. Musi se levantó enfadado y...¡zas! le pegó.
     PERICO: Veis, yo tenía razón: los niños azules son unos pegones.

     Un día fueron de excursión al bosque para conocer de cerca lo que habían visto en los libros sobre la naturaleza.
     Al cabo de un rato Musi dijo a los demás:
     MUSI: Debemos irnos ya hacia el autobús. Mirad las nubes: tienen forma cuadrada y eso es señal de que va a haber una gran tormenta.
     RAUL: Eso es mentira, los niños azules no sabéis nada.
     MUSI: ¡Es verdad! Debemos irnos ya, antes de que sea demasiado tarde. Si vamos al autobús, podemos resguardarnos.
     PROFESORA : No creo que hoy vaya a haber tormenta. Sigamos andando.

     Todos los niños seguían de cerca a la maestra, excepto Perico que iba distraído con las mariposas y cogiendo setas. Así, sin darse cuenta, se fue quedando atrás.
     Anduvieron durante un rato. De pronto las nubes se movieron deprisa y se formaron grandes nubarrones grises y... BROOOOMMM sonó el primer trueno.


     PROFESORA (asustada): ¡Oh, Musi tenía razón!. Y ya es demasiado tarde para volver al autobús. ¡Si te hubiéramos hecho caso! ¡Se nos echa encima la tormenta!
     MUSI: ¡Profesora!, Perico no está con nosotros. Debe haberse perdido.
     RAMIX: No os preocupéis. En el sueño de anoche, el anciano genio me llevó a una enorme cueva en la que vi a Perico. Seguro que él ya está allí resguardándose de la lluvia. ¡Seguidme, venid conmigo!

     Todos corrían detrás de Ramix. Pronto fueron a parar a un sendero muy estrecho entre los árboles que acababa justo en...¡la cueva! Una enorme cueva, tal y como les había contado Ramix. Cuando entraron en ella vieron a Perico dormido.

     Perico soñaba con el anciano genio de barba blanca que le decía:
     GENIO: "No es verdad que los niños azules sean unos pegones. No fue Musi el que te empujó aquel día en el recreo. Fue un niño pequeño jugando. Tratásteis mal a Musi.
     Los niños le insultaron y tú le tiraste al suelo. Al no quererle, él se puso muy triste, enfadado y te pegó. Hay que tratar bien a todos los niños. Si tratamos a un niño como si fuera malo, aunque no lo sea, se irá volviendo malo. Si llamáis a un niño pegón, él se sentirá triste y enfadado, y entonces pegará"


     Un fuerte trueno despertó a Perico y vio a la señorita y a los otros niños alrededor de él. Se levantó y abrazó a Musi.
     PERICO: Perdóname. Tu no fuiste el que me empujó. He soñado con un sabio genio y él me lo ha explicado todo. Perico contó a todos su sueño.
     Los otros niños contaron a Perico lo que Musi sabía sobre las formas de las nubes y el sueño de Ramix con el genio:

     RAUL: Musi sabía que las nubes cuadradas son señal de tormenta ¡Pero no le hicimos caso! Y Ramix soñó que el genio te traía a esta cueva y que tú estabas aquí.
     PROFESORA : Si hubiéramos creído desde el principio que los blues saben interpretar la naturaleza, hubiéramos hecho caso a Musi y hubiéramos ido al autobús.


     PERICO: Gracias, muchas gracias. Estaba equivocado. Los blues sabéis hacer muchas cosas -cosas que nunca pensé que podía hacer nadie-. Desde ahora seréis nuestros amigos.Todos los niños rodearon a Musi y Ramix abrazándolos y llorando de alegría.

     Desde la cueva, pudieron contemplar la tormenta más fuerte que jamás habían conocido: la lluvia caía torrencialmente produciendo un ruido ensordecedor; grandes relámpagos iluminaban las oscuras nubes y rompían las ramas de los árboles. Todos los animalillos del bosque se habían escondido en sus madrigueras. Los niños contemplaban en silencio lo que estaba pasando.
     De pronto, todos se quedaron maravillados: se hizo una gran luz en la oscura cueva y apareció el sabio genio de barba blanca.

     GENIO (con voz sonora): Vengo para saber si sois felices aquí en la tierra o si queréis viajar hacia otro planeta.
     PERICO: No queremos que se vayan. Desde ahora los blues y los niños de la tierra seremos todos amigos. Queremos que nos enseñen a interpretar la naturaleza, las estrellas y los sueños.
     GENIO: Me alegra saber que todos os queréis. Habéis aprendido una importante lección que no debéis olvidar nunca:

No debemos tratar mal a las personas porque sean diferentes en algo. Si tratamos mal a un niño, se sentirá triste y se volverá malo, pero si le tratamos bien, estará contento con nosotros y será bueno. Habéis aprendido además que todas las personas tienen algo bueno que sólo podemos descubrir si somos amigos suyos.