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 LA FORMACIÓN DEL PROFESORADO EN RELACIÓN A LA BIBLIOTECA ESCOLAR
Miguel Ángel Marzal García-Quismondo






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1. EVOLUCIÓN DE LA FORMACIÓN DOCENTE EN LA BIBLIOTECA ESCOLAR.

La formación consiste en un proceso que faculta para la adquisición, estructuración y aplicación experta de conocimientos, habilidades y valores, considerados imprescindibles para el desempeño de una función, proceso que requiere como fases, una primera inicial de base y otra continuada de actualización. En el caso de la formación docente existe una triple dimensión:

La formación intelectiva, respecto a las competencias teórica y práctica propias del área de conocimiento en la que es especialista el docente, estrechamente vinculada al magisterio e investigación universitarios. Esta formación sigue las líneas de investigación de la comunidad científica.

La formación aplicativa, respecto a las destrezas que el docente debe adquirir para ser capaz de transmitir con eficacia a los educandos la formación que la comunidad escolar y la sociedad que la acoge estiman como pertinentes, referidas a la competencia o área de conocimiento de las que es especialista el docente. Esta formación depende de la corriente pedagógica y didáctica imperante en la comunidad educativa.

La formación ejecutiva, respecto a las acciones educativas concretas que el docente pone en práctica en su aula para lograr unos objetivos didácticos concretos, conforme a una metodología y evaluación concretas. Esta formación depende del conocimiento experto de la eficacia de los distintos diseños curriculares y programaciones didácticas.

Este concepto de formación docente es el que se ha visto radicalmente alterado por el advenimiento de la sociedad de la información y la exigencia, desde todos los círculos, de su necesaria transformación en sociedad del conocimiento.

1.1 La formación docente y la biblioteca escolar clásica.


El modelo de escuela contemporánea quedó definido académicamente por los principios educativos derivados de la Ilustración y funcionalmente por el Liberalismo y la Revolución Industrial, en su búsqueda por un ciudadano alfabetizado para actuar como sujeto político y como trabajador cualificado para utilizar una maquinaria crecientemente compleja. La escuela se convertía en el espacio educativo cuyos principios se resumían:

La razón, constructo social y universal, con el poder de refrendar y organizar la realidad mediante el método científico de conocimiento: una hipótesis, fundada en arquetipos teóricos, es contestada por la experimentación, sus resultados son procesados por un mecanicismo lógico del que se obtienen unas leyes, derivadas en principios, base para nuevas hipótesis. La razón ordena la realidad jerárquicamente y la clasifica taxonómicamente. El discurso debía ser inductivo en la formulación y deductivo en la demostración.

El progreso lineal, acumulativo e ilimitado por la fe en la capacidad humana en impulsar, mediante las vanguardias, la información científica y técnica como proyecto de modernidad. El progreso se guía por un historicismo que marca la direccionalidad del saber a partir de unos hitos axiológicos de interpretación.

El criticismo, como modo de validar el valor y vigencia de un descubrimiento por adecuación paradigmática a los axiomas sociales y verdades científicas.

Compromiso firme en la autonomía de la persona por la asunción de valores sociales y la extensión de medios para lograr un mundo más igualitario mediante la educación, como modo de fomentar la cohesión social. La persona es el sujeto del saber , cuyo fin es la autonomía del individuo por el conocimiento.

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Estos principios guiaban los libros de texto en la escuela, a los que se unieron los materiales didácticos, recursos complementarios al discurso magistral para ilustrarlo (mapas, esquemas, fotos, documentos, gráficos), reforzarlo (ejercicios, tests de comprobación) o invitar a la indagación (actividades). Las corrientes pedagógicas a partir de la Nueva Escuela generaron una interesantísima gama de aplicaciones y posibilidades para los materiales didácticos. El desarrollo de los medios audiovisuales y su fulgurante impacto social a través de los medios de comunicación de masas, aun cuando inoculaba una información y lectura dinámicos e icónicos, no alteraron la función y caracteres de los materiales didácticos, quizás por poseer un discurso argumentativo propio, que no compatibilizaba óptimamente con el escolar, a pesar de los interesantes proyectos de Televisión Educativa y vídeos didácticos. El concurso de las tecnologías de la comunicación en el aula incorporó la noción de medios didácticos, junto a los materiales didácticos.

En este contexto la biblioteca escolar cumple una función, bien marginal, bien voluntarista, en la formación docente: mientras la biblioteca universitaria, pública y especializada adquieren todo el protagonismo en la formación inicial del docente, la vertebración del proceso de enseñanza /aprendizaje en torno al discurso docente, secundado por el libro de texto y complementado por los materiales didácticos, convierten a la biblioteca escolar en un recurso alternativo. Se imponía el acrisolado modelo de biblioteca desde el clasicismo greco-latino: un centro de documentación que asiste al museion para profundizar saberes e ilustrar una investigación, pero nunca para sostener el proceso educativo. La incorporación de los medios didácticos y la unión de la mediateca y multimediateca (en casos excepcionales) a la biblioteca escolar, no esfumaban este carácter marginal en la formación docente, si bien la incorporación de la Informática a la escuela suponía cambios, como la enunciación de la EAO (Enseñanza Asistida por Ordenador), la Educación Virtual y la Formación Continua. La biblioteca escolar se transforma en Centro de Recursos Didácticos entendido como un espacio material con un sistema de clasificación para lograr una perfecta compatibilidad en una red de centros de recursos educativos próximos y su conexión complementaria con las bibliotecas públicas, con su sistema organizador de fondos e instrumentos de recuperación y localización informativa y documental (áreas de depósito diferenciadas, catálogos, guías, secciones, opacs), con una concepción espacial dinámica para su uso como taller de profundización de saberes (biblioteca propiamente dicha, multimediateca, archivo de material didáctico) y de gestión educativa (complemento imprescindible para la programación didáctica y el desarrollo del currículo y del proyecto educativo de centro), pero también como taller de actividades culturales en su más lato sentido (orientación no sólo para la enseñanza, sino también para la educación) y taller de técnicas didácticas (metodología activa, habilidades en la búsqueda de información destinadas a la autoformación, destrezas en un aprendizaje significativo mediante el uso de las nuevas tecnologías informativas).

La realidad es que las nuevas tecnologías no han aportado una innovación cualitativa en la formación docente y su relación con el centro de recursos: el docente, como mucho puede incorporar en su aula el uso del ordenador como una pizarra electrónica, pero con la misma función complementaria al discurso docente, mientras el centro de recursos didácticos puede añadir un adjetivo más, virtuales, pero las nuevas tecnologías sólo se han aplicado en la automatización de la gestión bibliotecaria, pero no para inocularse en el proceso educativo.

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1.2 Efectos educativos de la sociedad de la información: la sociedad postmoderna.

En la década de los 90, como consecuencia de una concatenación de factores que exceden este trabajo, se producía el advenimiento de la sociedad de la información, cuyos efectos sociales y de mentalidad aún son ignotos. En todo caso, el panorama educativo experimentó una radical transformación por la confluencia de dos factores:

El impacto de las Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación, cuya manifestación más visible fue la edición del documento electrónico hipertexto e hipermedia.

El desarrollo de la Sociedad Postmoderna, como efecto del impacto de las NTIC, el desarrollo de la cultura-mosaico por el auge del metarrelato de los medios de comunicación de masas y la cosificación de la información como valor.

La simbiosis de ambos fenómenos tuvo un efecto perturbador en la representación del saber, la competencia alfabetizadora y la formación docente:

El hiperdocumento, basado en una estructura hipertextual e hipermedia, posee una naturaleza politextual (texto, audio, video) por integrar simultáneamente distintos códigos semióticos, además permite una flexibilidad cognitiva en su acceso mediante los enlaces e hipervínculos, que faculta para un uso personalizado de la información. El hiperdocumento diluye los límites de texto, autor, lector, como también obvia la linealidad narrativa por permitir derivaciones personalizadas a partir de estímulos individuales indagativos, causales, comparativos, descriptivos o secuenciales, divide la competencia lectora de la escritura.

La Educación de la Sociedad Postmoderna, en la que la razón se convierte en un constructo social, variable e interpretable a partir de los átomos culturales (fragmento de un bloque informativo que el lector asume aisladamente por interés concreto e inmediato, sin formar un continuum discursivo lógico), condicionada además por la primacía de la sintaxis tecnológica sobre la semántica científica. La fe en el progreso lineal se desvanece por el colapso de la axiología y taxonomía clasificatoria del conocimiento a causa del fomento del pensamiento asociativo por la navegación tecnológica y la deslocalización y despersonalización del saber, como consecuencia del consumo individual y asíncrono de la información. El imperio de los medios de comunicación de masas alumbran una era de los signos, en la que la imagen adquiere la valencia simbólica del objeto, identificando la noción con el objeto, concediendo así una fuerza al signo que desvirtúa la crítica del pensamiento, identifica ética y estética, como también cuestiona el saber y la ciencia.

Los esfuerzos educativos no tardaron en encontrar importantes obstáculos. Los educandos, en realidad, aprendían a utilizar un determinado software (prima el consumo sobre el saber) y los materiales y medios didácticos derivaban en unos recursos electrónicos, con un discurso textual icónico sin alfabetización previa específica. La formación docente debe enfrentarse a nuevas variables:

El Edutenimiento, esto es, una metodología didáctica que pretende el aprendizaje a través de la fascinación e impacto emocional de la imagen. Pivota, pues, sobre la semiótica y lectura icónicas, de fácil descodificación y comprensión, pero de compleja asimilación y muy dificultosa verbalización. El Edutenimiento estimula la curiosidad, pero disocia información y conocimiento.

El interés, vector del pensamiento asociativo del educando en la horizontalidad de la red telemática, que concentra en un núcleo de información interesante a un conjunto de internautas. Se constituye así un aula virtual, sin magisterio y con la provisionalidad de la vigencia del interés informativo, en el que el hiperdocumento no queda referido a una materia, sino que se corresponde a una potencialidad epistemológica, esto es, su función para el conocimiento varía según el interés, el aula virtual y la competencia de los internautas.

La motivación, ambición pedagógica facilitadora de un aprendizaje significativo eficaz. La relevancia del interés en la red y del consumo fragmentado asíncrono del contenido informativo de los grandes bloques de comunicación propios de la sociedad de la información, le ha convertido en un pilar básico en la representación del saber. Los recursos electrónicos educativos han debido diseñarse atendiendo a dos indicadores de motivación: la accesibilidad, referida a la facilidad técnica en su uso y manipulación, como también en su adaptación a las diferentes casuísticas de los tipos de usuarios; la usabilidad, entendida como amigabilidad en la comprensión de su utilización, asociatividad y navegación de enlaces y recursos, comunicabilidad, organización de contenidos, secuencia de navegación, lenguaje textual, gráfico e icónico.

La virtualidad, producto de un proyecto iniciado en 1989 por R. Carey y P. Strauss para representación en la web 3D, cuyo resultado fue el lenguaje VRML 1.0 en 1994 y la versión 2.0 en 1996, herramienta idónea para construir ambientes multimedia inmersivos. La virtualidad mostraba una extraordinaria aptitud para representar y conocer a causa de sus tres elementos constitutivos: simulación (réplica formal de la realidad, regida por reglas definibles), interacción (control por parte del usuario) e inmersión (interfaces de comunicación usuario-sistema a través de sus sentidos). Surgía así un nuevo tipo de recursos educativos multimedia virtuales con inmediatas aplicaciones para el aprendizaje por experiencia simulada (ingeniería, medicina, arquitectura, defensa) o por inferencia de simulación intelectiva (Física, Ciencias Ambientales, Arte).

Se ha dibujado así un nuevo escenario para la formación docente, colocando al profesor en una saludable posición de educando y tutor, pero dentro de un espacio educativo inexplorado en el que debe formarse el docente.

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2. UN NUEVO ESPACIO EDUCATIVO DE FORMACIÓN.

2.1. Ciberespacio, Biblioteca Digital Escolar y Formación Docente.


El escenario arriba dibujado hace patente cómo la profesión docente debe adecuarse a nuevos parámetros en los que el apoyo en la biblioteca digital escolar es insoslayable, al tiempo que la Documentación puede y debe acudir como soporte, desde sus Modelos Teóricos, para atender tres vertientes formativas:

¿Qué enseñar?. El polifacetismo, junto con la transversalidad y la polivalencia de los recursos electrónicos educativos plantean el problema de identificar y reorganizar su materia y área de conocimiento de adscripción o tema. Es evidente que la materia de un hiperdocumento está en relación directa con los conocimientos previos y expectativas de respuesta, determinantes de una búsqueda informativa por parte del usuario. El efecto más inmediato es que las ciencias, disciplinas o técnicas han iniciado una compleja interrelación conceptual, cuyos productos de investigación se adaptan con dificultad a las estructuras académicas taxonómicas habituales. D. W. Langridge, pues, ha distinguido, desde la óptica clasificatoria de la Documentación, entre disciplinas o formas de conocer y objetos de conocimiento o fenómenos para saber.

Epistemológicamente, la investigación en la Clasificación documental ha iniciado unos planteamientos interpretativos que no pretenden modos de discriminar el saber, sino de arbitrar medios para organizar la interdisciplinariedad y hacer relevantes las similitudes.

¿Cómo enseñar? La horizontalidad de la red en la edición y acceso a la información ha cuestionado claramente la noción de magisterio. La función docente magistral ha sido superada por nuevas competencias como guía, tutor, facilitador, orientador en los procesos educativos, esto es, el maestro es sustituido por un gestor de recursos informativos y de expectativas de unos intereses por conocer. Esta tendencia se ve acentuada por el tipo de recursos educativos digitales producidos y distribuidos para ser utilizados en un aula informatizada, en los que el elemento básico es el aprendizaje (¿debemos decir consumo de un determinado software?) y la asunción de unas destrezas para el manejo hábil del recurso. Predomina, pues, la aquitectura del recurso para aprender y no para enseñar. De esta constatación, sin embargo, deben derivar dos consideraciones: el magisterio infiere una atención al comportamiento como modo de gestión del capital intelectual particular de cada individuo, que es un factor educativo insustituible en la formación y desarrollo personal del educando y es un factor de socialización insoslayable en la madurez del educando; la Educación para la sociedad del conocimiento debe discriminar como objetivos formativos entre el desarrollo de destrezas y capacidades, en tanto que hábitos alfabetizadores e intelectivos para seleccionar, evaluar, inferir y categorizar datos informativos politextuales. La Documentación ofrece dos propuestas de modelos teóricos: la representación del usuario mediante la introducción de categorías de estrategias de búsqueda y necesidades informativas a partir de estudios de usuarios a través de la consideración de aspectos subjetivos (intencionalidad) y objetivos (necesidad informativa); la virtualidad tecnológica, que permite una relación dialéctica con la realidad muy rica en percepción sensitiva, permite utilizar casi todos los sentidos en el proceso de aprendizaje y posee un notorio poder educacional por favorecer la atención, los descubrimientos guiados y la toma de decisiones.

¿Dónde enseñar? La Educación para la sociedad del conocimiento no exige, sólo, una masiva incorporación de nuevas tecnologías, sino sobre todo un nuevo espacio escolar, al que parece apropiado denominar comunidades discursivas virtuales. Son comunidades por constituir un colegio invisible, fraguado en torno a un interés y sustentado por la acción del aprendizaje colaborativo; son virtuales, por intervenir en el proceso educativo avatares (tutores virtuales en un recurso electrónico), por utilizarse materiales interactivos en la red y por reunir condiscípulos en espacios alternativos al presencial; son discursivas, por articular en torno a un eje de argumentación politextual, planificado en su hipótesis, objetivo, método y finalidades, cuya meta es la consecución de un aprendizaje significativo. La Documentación está desarrollando dos instrumentos para el correcto funcionamiento de la eficacia educativa en estas comunidades: los metadatos para identificar y organizar los recursos precisos; los topic maps para armar la argumentación discursiva del aprendizaje.

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2.2. La alfabetización en información.

Actualmente no necesitamos sólo la habilidad para leer y escribir, necesitamos, además, habilidades para recibir, procesar e incluso crear muchos tipos distintos de información a través de diferentes canales, es la denominada Alfabetización Informacional o Alfabetización en la Información (Information literacy). Se trata de una serie de aptitudes referidas al uso y dominio de la información en cualquiera de las formas en que se presente y de las tecnologías que dan acceso a esa información. La definición de alfabetización en la información de la ACRL (Association of College and Research Libraries) enfatiza un aspecto a nuestro entender muy importante, no hay que confundir Alfabetización en Información con habilidad tecnológica:

La alfabetización en información, sin embargo, es un marco intelectual para comprender, encontrar, evaluar, y utilizar información, actividades que pueden ser conseguidas en parte por el manejo de las tecnologías de la información, en parte por la utilización de métodos válidos de investigación, pero, sobre todo, a través del pensamiento crítico y el razonamiento. La alfabetización en información inicia, sostiene, y extiende el aprendizaje a lo largo de toda la vida a través de una serie de habilidades que pueden incluir el uso de tecnologías pero que son en último término independientes de ellas. (ACRL 2000).

Es interesante cómo desglosa Budd los elementos de la alfabetización en información:

Alfabetización tecnológica. Se trata de la habilidad para buscar, encontrar, ordenar, categorizar y organizar información para uso profesional o personal en Internet.

Alfabetización organizativa. Habilidad para entender las dinámicas de los grupos sociales y profesionales en los cuales son desempeñadas las tareas y obligaciones de trabajo y ciudadanía, comprensión que se adquiere en bibliotecas, medios informativos, en el campo del entretenimiento y en el ámbito laboral y, por supuesto, en los centros de enseñanza.

Alfabetización mediática. La habilidad para comprender cómo la presentación de las ideas e información por los "medios" forma la visión del mundo, cómo reúnen, editan y empaquetan mensajes y cómo estas elecciones forman la agenda de nuestras interacciones personales.

Alfabetización visual. Posibilita un nuevo desarrollo de la inteligencia a través de la memoria, al desarrollar cuantitativa y cualitativamente la percepción sensorial y almacenar la información visual con gran eficiencia podemos permitirnos una asimilación cognoscitiva muy amplia.

Alfabetización cultural. Implica la comprensión de los símbolos compartidos que nos dan una identidad individual y colectiva. E, igualmente importante, la apreciación de la diversidad -los símbolos e identidades que no compartimos.

En Australia acaban de publicar en 2001 unas normas sobre alfabetización en información desarrolladas por Council of Australian University Librarians, Canberra, publicadas para el ámbito de habla española en el Congreso de Chihuahua de 2002.

2.3 Nuevos recursos educativos. Los Learning Objects (LO)

La virtualidad ha introducido como novedad la posibilidad hipertextual de generar vínculos entre las imágenes y modificarlas, por lo que los recursos educativos virtuales permiten actuar sobre su contenido informativo. Esta potencialidad supone una de las mayores innovaciones educativas, la interactividad. El recurso educativo debe ser interactivo, con el fin de que:

El educando aprenda del recurso según sus destrezas y necesidades, pero además el recurso aprenda las estrategias de búsqueda y manipulación del educando.

El recurso soporte el aprendizaje colaborativo por parte de todos los educandos mediante un sistema articulado de chats, correos electrónicos, agendas, notas en los nodos informativos, descargas de trabajos, etc.

El recurso proponga ejercicios de refuerzo de aprendizaje, actividades para la reflexión, propuestas de investigación, alternativas de vínculos y enlaces.

El recurso aporte un árbol de conocimiento para estructurar la navegación, como un mapa conceptual que jerarquice las asociaciones en un proceso de aprendizaje y permita una optatividad en la senda de aprendizaje.

El recurso permita identificar, capturar y organizar mediante metadatos para la Educación, los recursos electrónicos que permitan sostener el discurso de un proceso de aprendizaje sobre una unidad didáctica.

El recurso faculte para efectuar una lectura de todo el contenido informativo de una unidad didáctica electrónica desde el índice, esto es, mediante una arquitectura de topic map, con el fin de adaptarse al ritmo y necesidades de los miembros de las comunidades discursivas virtuales.

Bajo este prisma, es evidente que el recurso educativo, como documento, tiene una funcionalidad educativa muy alejada del tradicional concepto de material didáctico. Ha surgido así la noción de learning objects, los objetos de aprendizaje. P. R. Polsani, en una definición reciente y conforme a los matices que rodean conceptualmente ya a los LO, los considera una unidad independiente y autodefinida de contenido de aprendizaje, que está predispuesta a ser reutilizada en múltiples contextos instructivos. Conceptualmente, los LO tienen como caracteres definitorios:

La granularidad, tamaño del LO. El objetivo es que el LO represente una idea-concepto, que incluya otros en una relación de derivación y absoluta dependencia lógica, de modo que su disposición se asemeje a la disposición de la información en los mapas conceptuales. El LO debe presentar ordenados sus componentes instructivos, de modo que implique una combinación y multiplicidad semiótica, que refuercen la comunicabilidad y la comprensión de las ideas representa.

La intención de aprendizaje, definida por dos aspectos característicos: la forma, conjunto de rasgos y caracteres que permiten no sólo percibir, sino asimilar y comprender el LO; la relación, proceso inferencial para transformar el LO en conocimiento, que tiene como eje articulador el discurso, entendido éste como un constructo capaz de dotar de una lógica razonada la percepción del usuario con la información contenida en el LO.

La reusabilidad, supone establecer una separación entre creación y difusión de un LO, con el fin de que el recurso esté potencialmente dispuesto para ser aplicado en distintas situaciones instructivas. La reusabilidad concede al LO una estrategia, esto es, una planificación que es desarrollada de distinto modo para facilitar un aprendizaje efectivo.

Accesibilidad, para la que varios grupos de investigación han ido diseñando etiquetas identificativas, capaces de generar información semántica, los metadatos. La información ofrecida por los metadatos (exigencias técnicas, gestión, autoría...) permite descubrir, contrastar y reusar los LO o los componentes instructivos de un LO en todos los formatos, de manera tanto más eficaz cuanto se ha ido desarrollando XML como lenguaje. La vocación reusable y colaborativa de los LO provoca otra necesidad básica en la accesibilidad: la publicación de normas y especificaciones que soporten la compatibilidad e interoperabilidad de los LO. En este sentido, la investigación se ha volcado en las implementaciones a partir de los metadatos, como han hecho el Learning Object Metadata Working Group, el IMS Global Learning Consortium, el Dublín Core Metadata Iniciative y, más recientemente, la estructura de metadatos lanzada por IEEE, los LOM (Learning Objects Metadata).

Interoperabilidad, esto es, un sistema colaborativo que filtra la información durante la colecta y la propagación de noticias sobre las cualidades de los componentes instructivos de los LO, generando una ordenación de prioridades según la evaluación por parte de los educandos, que también incorporan sus recomendaciones. Estas recomendaciones son tanto más valiosas cuanto que el educando se identifique como miembro de una comunidad de aprendizaje específica, por lo que puede colaborar e crear y refinar la predictibilidad de las búsquedas en los LO. Es ésta una prestación con un potencial de profundo calado, por cuanto la interoperabilidad debe derivar hacia la asociatividad de los recursos educativos, espacio donde la acción de los tópics maps es definitoria.

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3. FORMACIÓN DOCENTE EN LA SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO. LA BIBLIOTECA VIRTUAL ESCOLAR.

Es probable que el lector tenga ahora la impresión de que se describe, bien un escenario de ciencia-ficción, bien un escenario de complejidad inasible. Lo cierto, sin embargo, es que este escenario es el ya dibujado para una imparable evolución hacia la sociedad del conocimiento, pero en modo alguno es una realidad inmanejable, sino que traslada también a la profesión docente la exigencia incuestionable de la necesidad del autoaprendizaje y la formación continua. La docencia ve reforzada su doble dimensión de magisterio, como esencial tutor en los entornos tecnológicos, y de investigación de Educación en la Web Semántica. El docente, en la nueva escuela, es formador pero también discente, empeño en el que debe tener un espacio constante de capacitación y actualización y éste sólo puede fundarse sobre dos pilares: una biblioteca virtuall escolar, en la que toda la información y saberes en la red estén, dentro del ciberespacio, identificados y organizados para una eficaz representación y recuperación del conocimiento, esfuerzo intelectivo sólo alcanzable por la aportación de los Modelos Teóricos desde la Documentación en Educación.

El docente precisa de competencias tecnológicas, pero sobre todo dirigidas hacia su uso didáctico, de modo que la formación docente sea el compendio de la capacidad en el área de conocimiento de la que el docente es especialista, la competencia pedagógica (habilidades didácticas, conocimientos psico-sociológicos...) y las habilidades instrumentales en los lenguajes informáticos. En este empeño, el docente no debe ser la personificación del saber tecnológico universal, sino contar con el servicio de un documentalista experto desde la biblioteca virtual escolar, desde dos perspectivas:

Como formador, le será preciso contar con un sistema de información que identifique los recursos educativos idóneos, prepare su uso asociativo (hipervínculos), soporte el aprendizaje colaborativo y haga un seguimiento del aprendizaje significativo. En otras palabras, tenga a su servicio una biblioteca virtual con una Organización del Conocimiento, dentro de la Web Semántica, que se adapte el proceso educativo interactivo y virtual y permita el manejo experto de los LO para las comunidades discursivas virtuales.

Como formado, la biblioteca virtual será el espacio de una actualización en su alfabetización en información, así como el escenario idóneo para el desarrollo y desempeño de su preparación como tutor en la selección y evaluación de los recursos educativos idóneos para la consecución de objetivos didácticos concretos, mediante el desarrollo y aplicación de indicadores de accesibilidad y usabilidad.

Páginas web

1ª Normas ACRL-ALA de Alfabetización en Información (traducidas al español)
http://www.aab.es/pdfs/gtbunormas05.pdf

2ª Normas de Alfabetización en Información en español. Congreso de Chihuahua.
http://bivir.uacj.mx/dhi/PublicacionesUACJ/Docs/Libros/Memorias_Tercer_Encuentro_DHI.pdf

3ª Objetivos de la Alfabetización en información en bibliotecas universitarias.
http://www.aab.es/pdfs/gtbunormas06.pdf

4ª Bibliotecas Escolares y alfabetización en información
http://witloof.sjsu.edu/courses/250.loertscher/modelloer.html

5ª Instrucciones y servicios para la Alfabetización en información.
http://www.library.uiuc.edu/diglit/index.html

6ª Recursos para aprendizaje en la red
http://www.xtec.es/recursos/clic/esp/index.htm
http://www.library.cornell.edu/okuref/research/tutorial.html
http://lcweb2.loc.gov/ammem/ndlpedu/index.html
http://www.quadraquinta.org/inicio.html
http://www.xtec.es/~abernat/castellano/presentacio.htm

7ª Recursos educativos virtuales
http://www.exploratorium.edu/map.html
http://www.mundolatino.com/
http://www.thebrain.com/
http://ciencianet.com/
http://www.sc.ehu.es/sbweb/fisica/default.htm (Física)
http://personal5.iddeo.es/pefeco/index.html (Química)

8 ª Mapa Conceptual
http://www.isftic.mepsyd.es/w3/eos/MaterialesEducativos/mem2001/mapasaf/index.html
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