| La vigorexia, también conocida
como "complejo de Adonis" está considerada
por algunos expertos como un trastorno mental, cuya aparición
se produce a finales del siglo XX, fruto de una adición
exagerada por el ejercicio físico; fue así denominado,
en 1993, por el psiquiatra estadounidense Harrison G. Pope del
Hospital MacLean, de la Facultad de Medicina de Harvard, en
Belmont (Massachusetts), a partir de un estudio realizado con
más de nueve millones de estadounidenses que de forma
regular acuden a los gimnasios. Aunque no es un trastorno estrictamente
alimentario, comparte con esta patología algunas de sus
mismas características como la obsesión por tener
un cuerpo perfecto y una distorsión del esquema corporal.
Hay que señalar, no obstante, que algunos estudiosos
de este trastorno todavía no lo consideran como una
enfermedad mental, sino más bien como un desorden emocional
y lo incluyen dentro de las dismorfias corporales (incluso
el propio Pope lo consideró como dismorfia), aunque
la obsesión por la figura puede ocasionar, finalmente,
un trastorno.
Una definición aproximada sobre este trastorno nos
la ofrece María
García para quien la vigorexia es una "situación
creada a partir de una excesiva práctica del deporte
y de una obsesiva persecución de la belleza física".
Al contrario que ocurría con la anorexia que se daba
más entre las mujeres, la vigorexia afecta más
a los hombres. Entre los síntomas encontrados en aquellos
que padecen este trastorno se encuentran los siguientes:
A pesar de ser personas muy musculosas, al mirarse en el espejo
se ven débiles y enclenques, lo que les lleva a pasar
más tiempo en el gimnasio en busca de una mayor musculatura.
Se pesan varias veces al día. Suelen compararse con
sus compañeros de gimnasio.
El desorden emocional de estos individuos puede evolucionar
a un cuadro obsesivo-convulsivo que hace que los afectados
se sientan fracasados, abandonen todas sus actividades sociales
e incluso laborales para entrenar sin descanso.
En la búsqueda de una mayor musculatura suelen seguir
dietas bajas en grasas y ricas en hidratos de carbono y proteínas
y si aún así no consiguen lo que quieren toman
sustancias como hormonas y anabolizantes esteroideos.
Tienen problemas de aislamiento social y laboral.
Caen en alteraciones nutricionales, metabólicas, deformaciones
óseas y en problemas articulares por el sobreesfuerzo
que realizan, etc.
Este trastorno presenta algunas similitudes con la anorexia,
incluso ha sido denominada por algunos como la anorexia masculina
o la anorexia reversa, ya que mientras en la anorexia se quiere
perder peso, en la vigorexia la obsesión es por ganar
músculo. Pese a que se han comprobado algunas características
comunes, como la preocupación por la figura; una autoimagen
distorsionada;
baja autoestima; introvertidos; tendencia a la automedicación;
o en la modificación de la dieta, entre otras muchas,
existen algunas diferencias básicas que las convierten
en trastornos diferentes, como se puede observar en el siguiente
cuadro, que tomamos, de forma literal, de José María
Alonso Herreros, Jefe de la Unidad Técnica de Farmacia,
Hospital General Universitario de Murcia:
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El mejor tratamiento, hasta ahora, comprobado está relacionado
más con la prevención que con un medicamento propiamente
dicho. Si partimos de la base de que las causas desencadenantes
de este trastorno son de origen social, cultural o educativo,
el tratamiento irá enfocado a modificar la conducta que
estas personas tienen sobre su cuerpo. Por lo tanto habrá
que animar a estos deportistas obsesivos a disminuir progresivamente
sus ejercicios, buscando otras actividades por donde canalizar
sus inquietudes. Por otra parte, habrá que estar muy
atento a la posibilidad de que aparezca un trastorno psicológico,
producto de la obsesión por el ejercicio físico.
En cuanto a las secuelas que hasta ahora se han observado
se encuentran aquellas relacionadas con lesiones, por el uso
continuado de la práctica deportiva; desproporciones
entre el cuerpo (demasiado voluminoso) en relación
con la cabeza; problemas de esguinces y desgarros, etc.
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