Autores:
Sofía Muro Benayas, Inmaculada Delgado Bueno,
Alfonso Soro Oroz
Coordinación: Ana Cañas Cortázar, del
Servicio de Innovación
DEPARTAMENTO DE INFORMACIÓN, EDICIÓN Y DIFUSIÓN
C. N. R. E. E. / SUBDIRECCIÓN GENERAL DE PROGRAMAS
EXPERIMENTALES.
Coordinación de la edición: Ana Francisca
Aguilar Sánchez
Introducción
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La finalidad de estos materiales didácticos
que se ofrecen a los centros es la de orientar al profesorado que,
desde octubre de 1992, imparte las nuevas enseñanzas de Educación
Secundaria Obligatoria en los centros que anticipan su implantación.
Con estos materiales el Ministerio de Educación y Ciencia quiere
facilitar a los profesores el desarrollo curricular de las correspondientes
materias optativas, proporcionándoles sugerencias de programación
y unidades didácticas que les ayuden en su trabajo.
En esta Introducción, en primer lugar, se ofrece
una serie de reflexiones y orientaciones acerca de la optatividad
como respuesta a la diversidad, su sentido en esta etapa y las
finalidades a las que debe responder; en segundo lugar, se señalan
aquellas medidas de ordenación que regulan la toma de decisiones
de los equipos docentes sobre materias optativas; por último, se
presentan las características generales de los materiales que se
incluyen en estos volúmenes.
La optatividad como respuesta
a la diversidad
En la configuración de la etapa de Educación
Secundaria Obligatoria se introduce una vía de atención a la diversidad
al ofrecer a todos los alumnos y alumnas la posibilidad de desarrollar
las mismas capacidades de los objetivos generales de la etapa siguiendo
itinerarios diferentes de contenidos. Itinerarios que, en
unos casos, pueden ser más accesibles para determinados alumnos;
en otros, pueden conectar con posibles opciones futuras que los
alumnos imaginan para sí, o bien pueden responder a sus gustos
y preferencias y que, por tanto, en cualquiera de los casos, van
a suponer un refuerzo en la motivación y disposición favorable
de los alumnos y alumnas hacia los aprendizajes que se les proponen.
La oferta de materias optativas tiene, pues,
un marco: el que imponen las intenciones educativas declaradas
en los Objetivos Generales de la Educación Secundaria Obligatoria.
Éste permite asegurar que a través de la optatividad curricular
no se rompa el planteamiento comprensivo de la Educación Obligatoria
y se introduzcan ramas de enseñanza diferenciadas que condicionen
las opciones educativas futuras. En particular, la existencia de
un espacio de opcionalidad curricular en el último tramo de la
Educación Obligatoria debe servir para algunas o todas estas funciones:
a) Favorecer aprendizajes globalizados
y funcionales. No debe ser, por tanto, "más de lo mismo"
respecto a las áreas obligatorias, sino más bien la posibilidad de hacer
cosas distintas ofertando vías de acceso a los mismos Objetivos Generales
de la etapa (y no sólo de las áreas) a través de saberes más funcionales,
más próximos a la realidad "vivida" por el alumnado aquí y ahora.
El principio de funcionalidad de los aprendizajes en el espacio de opcionalidad
adquiere un sentido más inmediato, más a la vista, y también más perceptible
para el propio alumno, que puede así hallarse particularmente interesado
en estos aprendizajes. El enfoque globalizador debe entenderse como una
forma de abordar un nuevo conocimiento poniéndolo en relación con otros
ámbitos próximos del mismo, abriendo las limitaciones que impone en ocasiones
la aproximación disciplinar o de áreas de la formación común.
b) Facilitar la transición a la
vida activa y adulta a través de la introducción de contenidos, actividades
o experiencias preprofesionales y de transición, que ayuden a los jóvenes
a afrontar y resolver positivamente sus procesos de socialización en el
mundo del trabajo y de la vida cotidiana.
c) Ampliar la oferta educativa
y las posibilidades de orientación dentro de ella. La ampliación del
abanico de actividades permite un mayor conocimiento de las diversas vías
que se le abren al alumno, contribuyendo a su orientación para las decisiones
posteriores.
La optatividad curricular no ha de confundirse
con la profundización o refuerzo de los contenidos de las áreas
básicas. Gran parte de lo que habitualmente se denomina refuerzo
y profundización no son sino variantes de un determinado tipo de
adaptaciones curriculares que, salvo casos extremos, no ocuparán
un espacio que debe estar especialmente reservado para atender
la diversidad de motivaciones, intereses y necesidades del alumnado.
Evidentemente, no es que mediante estas materias susceptibles de
interesar más a los alumnos no se trabajen los conocimientos necesarios
para el desarrollo de las capacidades que se establecen para la
etapa, sino que la diferencia reside en que se realizan de manera
distinta. No es lo mismo trabajar más Lengua o más Matemáticas
(en refuerzo o profundización) que tratar de desarrollar las capacidades
asociadas al aprendizaje de la Lengua o de las Matemáticas a través
de contenidos elegidos por los alumnos y por los que se sienten
especialmente interesados.
En este sentido, es fundamental la decisión
del equipo docente sobre la oferta de materias optativas que
propone a los alumnos. Las funciones que se establecen para el
espacio de opcionalidad son una referencia obligada para esta reflexión,
que, además, debe recoger el análisis de las expectativas, motivaciones
y necesidades concretas de los alumnos de ese centro en particular,
así como las posibilidades organizativas y de recursos materiales
y humanos disponibles. La propuesta debe ser variada y equilibrada,
de tal forma que permita una elección real para el alumno y responda
a los distintos ámbitos del conocimiento.
Para que la opcionalidad cumpla las funciones
indicadas es de vital importancia intercambiar puntos de vista
con los alumnos respecto a sus posibilidades de elección. Los
tutores deben analizar con ellos las ventajas e inconvenientes
de cada opción, qué es lo más adecuado para sus posibilidades,
intereses y gustos, y qué posibles repercusiones tendrán las diferentes
opciones sobre los futuros itinerarios académicos y profesionales.
También es conveniente que se ayude al alumno a tener una visión
lo más ponderada posible de sus potencialidades, sin eludir la
reflexión sobre las propias limitaciones.
La ordenación del espacio
de optatividad
En el Real Decreto 1345/1991, de 6 de
septiembre, por el que se establece el currículo de la Educación
Secundaria Obligatoria (B. O. E. número 220, de 13-ix-1991),
se especifica que en el cuarto año de la etapa los alumnos han
de elegir dos entre las cuatro áreas siguientes: Ciencias de la
Naturaleza, Educación Plástica y Visual, Música y Tecnología. Además
de esta posibilidad, el currículo comprenderá materias optativas
(artículo 7.1). Este mismo artículo señala las finalidades
que se establecen para las materias optativas. Así, la optatividad
debe permitir responder a los intereses y necesidades del alumnado,
ampliar las posibilidades de su orientación, facilitar su transición
a la vida activa y contribuir al desarrollo de las capacidades
generales a las que se refieren los objetivos de la etapa.
Para responder a las finalidades propuestas
(según señala el artículo 7.2), la oferta de materias optativas
de los centros, en cada curso y a lo largo de la etapa, deberá
ser suficientemente diversa y equilibrada. Este mismo artículo
determina aquellas materias que son de oferta obligada para los
centros: entre las materias optativas se incluirán en todo caso
una segunda lengua extranjera durante toda la etapa, una materia
de iniciación profesional en el segundo ciclo, y cultura clásica
al menos en un curso del segundo ciclo.
La Orden de 27 de abril de 1992, por
la que se dan instrucciones para la implantación anticipada
del segundo ciclo de Educación Secundaria Obligatoria*,
que aparece recogida en el documento Proyecto Curricular
que forma parte de estos Materiales para la Reforma, establece,
en sus apartados 24 a 31, las condiciones en que los centros educativos
han de impartir materias optativas en esta etapa.
En el artículo 26.4 de la citada Orden
se anticipa que la Dirección General de Renovación Pedagógica ofrecerá
modelos de desarrollo de materias optativas que puedan ser impartidas
por los centros. Estos modelos han sido ofrecidos en los Anexos
I y III de la Resolución* de esta Dirección General de 10 de
junio de 1992, cuyo desarrollo y ejemplificación constituyen los
materiales didácticos que se presentan en estos volúmenes.
El artículo 27.1 señala que el número
de materias que han de cursar los alumnos será de una en tercer
curso y dos en cuarto curso, siempre que la organización temporal
de las materias elegidas sea de curso completo. Excepcionalmente,
este número podrá modificarse con organizaciones temporales distintas,
trimestrales o cuatrimestrales, siempre que la suma de los tiempos
coincida con el horario total dedicado al espacio de optatividad
en cada curso (dos horas en el tercer curso y seis en el cuarto
curso).
El artículo 29 establece las condiciones
para solicitar la aprobación de materias optativas distintas a
las consideradas de oferta obligada, así como los criterios con
los que se supervisarán por los Servicios de Inspección Técnica.
Este mismo artículo precisa el papel que juegan los modelos de
currículo de las materias optativas propuestas por la Dirección
General de Renovación Pedagógica en el Anexo III de la citada Resolución.
Debe entenderse que, salvo incorporación de modificaciones significativas,
la propuesta curricular que se adopta es la que se ofrece como
modelo. Sólo si se producen esas modificaciones, los centros estarán
obligados a presentar la propuesta alternativa y atenerse a los
requisitos y criterios establecidos con carácter general.
Una de las decisiones que deben tomar los equipos
docentes que impartirán las nuevas enseñanzas es la definición
de las materias optativas que ofrecen a su alumnado. La falta de
tradición que estas materias tienen en nuestro sistema educativo
y la necesidad de orientar estas decisiones en coherencia con las
intenciones que se establecen en el Decreto de Currículo y en disposiciones
posteriores hacen que se vea necesario apoyar a los centros educativos
con diseños y ejemplificaciones de posibles materias optativas
que ayuden y animen al profesorado en su puesta en marcha y en
su desarrollo.
Con carácter orientador, se ponen a disposición
del profesorado algunas de las materias que podrían formar parte
del espacio de opcionalidad en la Educación Secundaria Obligatoria.
Responden a la idea de ofrecer un catálogo de materias optativas
que se consideran especialmente adecuadas para servir a las funciones
que a este espacio se le asignan, y que queda abierto para que
los centros escolares puedan adaptarlo convenientemente a sus características
y necesidades. Son materias cuyo currículo es el aprobado en el
Anexo I de la Resolución de 10 de junio de 1992 (Segunda Lengua
Extranjera y Cultura Clásica) o el propuesto como modelo en el
Anexo III de la citada Resolución (Taller de Artesanía, Taller
de Astronomía, Los Procesos de Comunicación, Imagen y Expresión,
Taller de Teatro, Canto Coral, Taller de Matemáticas, Expresión
Corporal, Transición a la Vida Adulta y Activa), o los que se propondrán
mediante la oportuna Resolución (que contemplará las siguientes
materias: Botánica Aplicada, Conservación y Recuperación del Patrimonio
Cultural, y Energías Renovables y Medio Ambiente).
La selección de estas últimas materias que el
Ministerio piensa ampliar en publicaciones sucesivas se ha realizado
atendiendo a los siguientes criterios:
a) La adecuación a las funciones que se
señalan para las materias optativas en el primer apartado de esta
Introducción.
b) Teniendo en cuenta el carácter abierto
y flexible que deben tener las orientaciones de la Administración
sobre esta vía de atención a la diversidad, se han elegido materias
muy abiertas y flexibles, que admiten concreciones distintas dependiendo
de las características de los centros.
c) Se ha tratado, por otro lado, de configurar
una muestra equilibrada de los distintos ámbitos de conocimiento y
experiencia, de tal forma que el profesorado de los distintos Seminarios
o Departamentos pueda participar y aportar su competencia.
d) Por último, se ha tenido en cuenta que
las materias propuestas, si bien deben propiciar la innovación educativa,
al mismo tiempo han de encontrar cierto reconocimiento y han de verse
como realizables por el profesorado actual.
Los materiales curriculares que se presentan
responden a una misma estructura, que, en general, consta de:
a) Una primera parte de diseño en
la que se presentan los modelos de currículo de cada una de
las materias optativas que aparecen en los Anexos I y III de la citada
Resolución de 10 de junio de 1992 y las que aparezcan en el futuro
ampliando o modificando el repertorio de tales materias.
En este apartado se justifica la contribución a
los objetivos generales de etapa y a las funciones del espacio de
opcionalidad de cada una de las materias, se señalan las distintas
vías de concreción o interpretaciones que admiten, y se desarrollan
los objetivos y contenidos de uno de los posibles enfoques.
En su elaboración se ha tomado el curso como unidad
temporal de referencia, introduciendo, tanto en contenidos como en
orientaciones, elementos de flexibilidad que permitan adaptaciones
a períodos menores de tiempo (cuatrimestre o trimestre). Por la necesidad
de atender a la función de orientación a la que debe servir el espacio
de opcionalidad no parece conveniente, excepto en el caso justificado
de la Segunda Lengua Extranjera, proponer la continuidad de una misma
materia durante más de un curso. El modelo de currículo se ha pensado
para el segundo ciclo y, en particular, para el último curso en el
caso de algunas materias concretas como Transición a la Vida Adulta
y Activa.
b) En la segunda parte se recogen
las orientaciones didácticas de la materia, como punto de partida
desde el cual cada centro decidirá su programación concreta, y una
guía documental y de recursos que puede ayudar al profesorado a ponerla
en práctica.
c) En la tercera parte se ofrece
una propuesta de cómo llevar al aula la materia diseñada.
En este apartado, en unos casos, se propone una
posible secuencia de unidades didácticas para desarrollar a lo largo
del curso; en otros, la propuesta se concreta en el desarrollo de
alguna unidad didáctica. En las unidades didácticas se definen objetivos,
contenidos y actividades, se hacen referencias a espacios y tiempos
más adecuados, aspectos metodológicos y organización del trabajo en
el aula, así como materiales didácticos que se utilizan y el papel
del profesor en los distintos momentos del proceso.
Por último, hay que decir que se trata de materiales
elaborados por los correspondientes autores, cuyo esfuerzo es preciso
valorar de modo muy positivo. Responden todos ellos a un mismo esquema
general propuesto por el Ministerio en el encargo a los autores. Han
sido elaborados en estrecha conexión con el Servicio de Innovación
de la Subdirección General de Programas Experimentales, sobre todo
la primera parte, Modelo de currículo, en la que dicho Servicio
ha tenido la principal responsabilidad en su elaboración final.
Modelo de Currículo
Introducción
Objetivos
Contenidos:
1. Fuentes de energía y desarrollo económico
2. Diversificación en el uso de energías
3. Uso eficiente de la energía
Orientaciones didácticas
Selección y secuencia de contenidos
Actividades
Papel del profesor
Evaluación
Unidad Didáctica "La energía solar"
Estructura y objetivos didácticos
Desarrollo de la Unidad Didáctica
Primer interrogante:
¿Cómo nos aporta el Sol su energía y cuál
ha sido su papel a lo largo de la Historia?
Segundo interrogante:
¿Cómo se distribuye la energía solar en la
superficie terrestre y qué fenómenos ocurren en su propagación?
Tercer interrogante:
¿Cómo se capta y cómo se aprovecha la energía
solar?
Captación térmica
Captación fotovoltaica
Cuarto interrogante:
¿Cuál es el estado de desarrollo en el aprovechamiento
de la energía solar en España?
Evaluación
Anexos
Anexo 1:
Visita a una central de producción de energía
eléctrica fotovoltaica
Anexo 2:
Textos utilizados en las actividades
Guía de recursos
Materiales didácticos
Organismos
Está disponible
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