| 2- Impacto de la Corte sobre la ciudad | |||
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La decisión de Felipe II de establecer la Corte en la ciudad de Madrid, condicionó notablemente la evolución de todos los aspectos sociales, económicos, culturales, y como no, urbanos, de Madrid y su territorio. A este fenómeno se le conoce como "el impacto de la Corte". |
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| 2.2- La incidencia de la Corte en la ciudad | |||
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Ya hemos visto como desde el punto de vista demográfico la población de Madrid pasó en apenas 40 años de 12.700 a 90.000 habitantes. Lógicamente, todos estos "nuevos madrileños" debían ser alojados en una vivienda, por lo que la ciudad creció en espacio de una manera tan espectacular como lo había hecho la población. Así, si en 1535 Madrid apenas abarcaba 72 hectáreas, en 1565 llegó a las 134 para alcanzar las 282 a finales del siglo XVI. De la misma forma, el caserío urbano compuesto en 1563 por 2.520 inmuebles, pasó a 4.000 en 1571, rebasando los 7.590 en las postrimerías del reinado de Felipe II; es decir, el número de casas se multiplicó por tres, lo que supone una construcción de aproximadamente 150 viviendas anuales. Si entramos a analizar este crecimiento, lo primero que observamos que se produjo de la misma forma que el del arrabal bajomedieval: un crecimiento natural hacia el este, y en torno a la red de caminos que llegaban a la ciudad. Es decir, lo que se hará es construir las casas a ambos lados de los caminos principales, siendo el camino que llevaba a Alcalá de Herares el eje vertebrador principal de dicho crecimiento. |
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De esta manera, por el este, y en torno al Camino que llevaba a Alcalá de Henares aparece la calle de Alcalá. Igualmente, en torno a los caminos que llevaban al Monasterio de San Jerónimo y al de Nuestra Señora de Atocha aparecen respectivamente la Carrera de San Jerónimo y la calle de Atocha. Por el oeste, fue importante la apertura en 1577 de la calle Segovia (sobre el lecho del antiguo arroyo de San Pedro), y la construcción del puente de Segovia. Por el norte se va a crear el eje que comunica la Puerta del Sol con el exterior de la Villa, y que transcurre por la calle Montera, bifurcándose en la Red de San Luis para formar las calles de Hortaleza y Fuencarral, abiertas en torno a los antiguos caminos que llevaban a los pueblos de Hortaleza y Fuencarral. Además, aparecerán otras calles como Leganitos, ancha de San Bernardo, Tudescos y Corredera baja de San Pablo. Por el sur, va a continuar la formación de la calle Toledo, y se va a crear la plaza del Rastro y sus alrededores. Igualmente, se van a constituir nuevos espacios públicos entorno a las puertas de la antigua cerca del arrabal, como las plazas de la Puerta del Sol, y de la Cebada. Durante las tres primeras décadas del siglo XVII, y salvo el paréntesis de 1601 a 1606 que la Corte se mudó temporalmente a Valladolid, la ciudad siguió creciendo de la misma forma, si bien se registra un crecimiento extensivo generalizado, con mayor incidencia en el norte de la ciudad. Así, se van a continuar urbanizando los alrededores de los caminos de Alcalá, de Atocha, del Prado y de Toledo, junto a los principales ejes viarios del norte como la calle de Amaniel, ancha de San Bernardo, la Corredera alta de San Pablo, Fuencarral y Hortaleza. | |||
| En el año 1625, el rey Felipe IV rodeó a la ciudad de Madrid con una cerca que fijó el nuevo límite de la ciudad. Esta cerca estuvo en pie hasta el año 1868, lo que motivó que Madrid apenas creciera desde 1625 hasta 1868. Todavía hoy podemos ver un fragmento de esta cerca en la Ronda de Segovia, casi en las inmediaciones de la Puerta de Toledo. | [D]![]() |
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Pero todo el crecimiento urbano que se venía operando con gran intensidad desde el establecimiento de la Corte, quedó interrumpido a partir de 1625 con la construcción de una nueva cerca que rodeaba toda la ciudad. La inmigración los abastos y la fiscalidad llevaron a los soberanos en repetidas ocasiones a fijar los límites de la ciudad mediante la construcción de cercas. Las cercas de Enrique IV y de Felipe II (1565) fueron desbordadas sucesivamente por un caserío que se iba emplazando entorno a las principales vías de acceso. Este desbordamiento produjo la necesidad en 1625, durante el reinado de Felipe IV, de construir una nueva cerca, la Cerca de Felipe IV, que fijara los nuevos límites de la ciudad. Esta cerca, que tomará su trazado definitivo en el siglo XVIII, estuvo rodeando la ciudad nada menos que hasta 1868, impidiendo el crecimiento de nuevas zonas urbanizadas. No obstante, la ciudad creció cerca de 100 hectáreas más, es decir, alcanzó las 800 hectáreas de extensión, por la incorporaron de los terrenos que había junto a los márgenes de la cerca y de otros solares que se incluyeron en la ciudad con motivo de la regularización de los paseos de la periferia. Si tenemos en cuenta que la población siguió creciendo, llegando a los 140.000 habitantes a mediados del siglo XVIII y a los 190.000 a finales de dicha centuria, resulta que la ciudad cercada se fue densificando en el interior, las casas fueron ganando altura y muchas familias tuvieron que resignarse a vivir en cuartos de reducidas dimensiones. | |||
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